Es la primera década del milenio y los avances tecnológicos han revolucionado la manera de vivir de los seres humanos. En casa de la familia Martin, Richard (Sam Neill), el jefe del hogar decide comprar lo más reciente y avanzado en lo que a electrodomésticos se refiere: El nuevo robot NDR-114 (Robin Williams), quien apenas es sacado de su envoltorio es bautizado como Andrew.
Andrew está específicamente programado para facilitar las tareas del hogar, se podría decir que es el mayordomo soñado; sin embargo, el androide va mucho más allá de los quehaceres hogareños, pues al poco tiempo de su llegada a la familia, comenzará a experimentar emociones y sentimientos y además desarrollará también el pensamiento creativo.
Estas cualidades le permitirán a Andrew aprender y entender lo complicado de las relaciones humanas, pero a la vez lo pondrán al descubierto ante sus creadores que ahora tienen como objetivo eliminarlo, puesto que, un robot con sentimientos pone en peligro el bienestar de toda la humanidad.